













































Un santuario ecológico a las puertas del pantanal
En el corazón de Sudamérica, entre los contrafuertes andinos y las inmensas praderas inundadas del Pantanal, la llanura del Chaco boreal alberga el segundo pulmón verde del continente. El municipio septentrional de Bahía Negra ocupa una superficie enorme, mayor que la de Bélgica. Está marcado por uno de los mayores frentes de deforestación del mundo, resultado de la expansión depredadora de la ganadería extensiva y el cultivo de soja. Al alterarse drásticamente los ecosistemas, la propia existencia de los pueblos Yshir y Ayoreo se ve amenazada.
El proceso de análisis, consulta y elaboración del proyecto duró cuatro años e implicó a todos los actores del territorio, desde el Estado hasta las comunidades, pasando por las organizaciones y financistas internacionales y las asociaciones locales. El Plan de Ordenamiento Urbano y Territorial pretende mantener las funciones ecosistémicas de las distintas unidades territoriales y sus conexiones ecológicas. El uso de herramientas de regulación garantiza la sostenibilidad de una trama natural cuya homeostasis se mantiene gracias a su anclaje en el relieve, la red hidrográfica y los tipos de suelo. El proyecto contribuye a luchar contra los grandes incendios, la salinización y la erosión del suelo, al tiempo que enmarca la expansión de la agricultura de exportación en una zona donde la precariedad y el acceso a los servicios básicos son alarmantes. Consolida los núcleos poblacionales mediante la programación de equipamientos, infraestructuras y estrategias adecuadas, así como acciones de integración de las comunidades. En un país donde los pueblos indígenas han sido gravemente desposeídos, hemos trabajado en la preservación y cohesión del territorio Yshir, portador de una cosmovisión increíblemente rica. Por último, rediseñamos la ciudad de Bahía Negra, la puerta de entrada al Pantanal, prestando especial atención a la sublimación de su excepcional patrimonio cultural y natural, que garantiza el arraigo poético de sus habitantes al lugar.
De este modo, los fundamentos del proyecto encuentran su razón de ser en la vinculación sistémica de múltiples elementos físicos y dinámicos para mantener el frágil equilibrio de un entorno sometido a la depredación antrópica.
