



















Una villa entre bosque y paisaje
La casa existente, construida a finales de la década de 1990, se asienta en la parte superior de una magnífica parcela en la ladera de una colina. Se adosa a un bosque que proporciona sombra e intimidad al sureste, mientras que al noroeste se abre a la ladera y al paisaje. Organizada en dos niveles e implantada en la topografía, la casa despliega su piano nobile en el nivel superior, abriéndose al jardín, la terraza y la piscina. Si bien la casa posee una serie de ventajas por su tamaño y ubicación, su transformación y ampliación brindan la oportunidad de resolver una serie de cuestiones de usos, así como de completar la integración de los volúmenes construidos en el sitio.
La relación con el terreno se estabiliza mediante la ampliación de la base de la casa, que proporciona una terraza para los dormitorios y protección para los vehículos, al tiempo que conquista esta parte poco utilizada de la parcela. La modificación de los espacios interiores permite redefinir la zona de entrada para una circulación más intuitiva y generosa, y reequilibrar la superficie de las unidades programáticas reorganizando su distribución. La relación con el paisaje se refuerza con la creación de aberturas más generosas que buscan crear la mayor transparencia posible entre el bosque y el paisaje. Por último, la ampliación consolida la unidad del proyecto integrando el volumen central existente en un sistema de composición global. Una arquitectura de muros colocados perpendicularmente en la pendiente revela la profundidad y las singularidades del terreno, al tiempo que aclara la relación entre la casa y sus espacios exteriores.
La arquitectura decididamente moderna del proyecto pretende ofrecer a los ocupantes la máxima habitabilidad en espacios generosos y acogedores, reforzando al mismo tiempo su vínculo con este maravilloso paisaje.
